3 motivos por los que no afinas al cantar y cómo solucionarlos

Son muchos los mitos que hay acerca de la habilidad para afinar. Hay quienes han creido durante años, si no siglos, que dedicarse a la música requiere de un don especial con el que se tiene que haber nacido. Lamentablemente esta longeva creencia no ha hecho más que mutilar las posibilidaes de much@s para disfrutar del noble, divertido y desahogante arte de la música, aunque sea como aficionad@.

Creo que ya va siendo hora de empezar a derrumbar estos mitos mutilantes, deshacernos de expresiones prefijadas y limitantes como “Tienes/Tiene/Tengo un oído en frente del otro”, “La música no es lo mío, lo suyo, lo de él, lo de ella…” ¡

¡Estamos en el siglo XXI y en algo se ha de notar!

Te voy a dar los 3 motivos principales, que he descubierto a través de mi propia experiencia como músico y como profesor de guitarra y canto, por los cuales un ser humano puede llegar a desafinar. Lo mejor de todo es que además te voy a dar las soluciones.

 

1. Salir de la zona de confort (la voz hablada)

 

zona-de-confort

 

Nos cuesta salir del tono de nuestra voz hablada, por eso desafinamos cuando tenemos que cantar notas que están ligeramente lejos del tono hablado. Por lo general, tenemos miedo a salir de la zona de confort, como seres humanos y animales que somos nuestra mente está diseñada para sobrevivir y no para arriesgarse. Por eso tenemos miedo a hacer el ridículo. Por eso arriesgarse es la excepción. Sin embargo, sólo si arriesgamos, creceremos. Menuda contradicción ¿verdad? Pues sí, ese es el precio.

¿Por qué tenemos miedo a hacer el ridículo?

Antiguamente perteneciamos a una tribu, si te echaban de ella las posibilidades de subsistir en la jungla o en el desierto sin los integrantes ésta eran mínimas. Podías ser devorado por un animal, morir de hambre y frio, ya que necesitabas de tu tribu para combatir las adversidades (hacer una casa, ir a por agua y alimentos, cazar, compartir emociones, etc). Si hacias algo que estuviese fuera de las normas de la tribu; eras expulsado. Y tod@s sabían lo que eso significaba: La Muerte.

tribu

Pero no pasa nada, todo eso ya pasó. Sí, seguimos perteneciendo a tribus, pero si no te aceptan en una te vas a la siguiente y puedes seguir rotando y sobreviviendo hasta cansarte. Con las nuevas tecnologías (meet up, whatsapp, tinder, grupos de facebook…) las tribus se expanden y se ramifican a lo largo y ancho del mundo (la tribu de los solteros, casados, separados con hijos, heavy-metals, salseros, veganos…).

Lo que pasa es que salir de la zona de confort no es tan agradable como nos gustaria que fuese. La resistencia a salir de ella está grabada en nuestro ADN y es muy potente, pero lo mejor, a pesar de esta herencia superprotectora, es que el miedo y la resistencia están ahí para ayudarnos, para darnos un toque de atención, nada más. Para decirnos “aquí hay un posible peligro”. En nuestro caso, a partir de ahora; un peligro a superar, con el que aprender y con el que pasar a la acción para poder crecer. Es un buen momento, ahora, ya, ya que en el siglo XXI el mayor peligro que existe es ir a lo seguro, nadar en el lago de lo que nos resulta cómodo.

Nuestra zona de confort ya no nos salva como antes, nuestra zona de confort es nuestra zona de no-crecimiento, quedarse en ella es una forma de morir poco a poco creyendo que estas a salvo, protegid@.

Solución para salir de la zona de confort al cantar:

En mis clases de guitarra y canto para l@s que no están acostumbrad@s a cantar empezamos a cantar con un tono muy parecido al de la voz hablada (normalmente grave). Es el tono con el que estamos acostumbrad@s a usar nuestra voz, así que es cómodo. De ahí poco a poco vamos subiendo semitono a semitono.

 

2. Las creencias

creencias

Cuando l@s alumn@s me vienen y me dicen que tienen un oido en frente del otro siempre les pregunto que cómo lo saben y las respuestas son siempre del tipo “un familiar”, “un profesor”, “yo mism@ me doy cuenta” etc. Para empezar si eres consciente de que tienes un oido en frente del otro significa que algo de oído tienes para poder darte cuenta de ello.

Como siempre todo viene de una creencia que acogemos amablemente porque nos evita de nuevo salir de lo conocido. Así que qué mejor que delegar la responsabilidad en un profesor, padre, o en la idea de que eres un caso perdido y que qué le vamos a hacer… así ya no tenemos que mover ni un dedo, una cosa más con la que no tenemos que comprometernos para mejorar nuestra calidad de vida.

Lamentablemente, sí es cierto que cuando somos pequeños somos más sensibles a las creencias de nuestros adultos más cercanos. Por eso si eres un adulto y tienes a un/a niño/a bajo tu responsabilidad ten mucho cuidado con lo que crees (sobre todo si es acerca de ellos) porque es altamente contagioso.

Wheeland Photography www.wheelandphotography.com

 Solución:

En mis clases de guitarra y canto aprendemos lo importante que es aprender como si ya fuésemos eso que queremos aprender. Es decir, partiremos de 2 afirmaciones importantes:

“Ya sé afinar” o “Hasta este momento no era capaz de afinar, a partir de ahora ya puedo”.

Recuerda que somos aquello que creemos que somos. Las creencias son las semillas de nuestra acciones. Es decir, nos convertimos en aquello en lo que creemos.

Fíjate bien, si ahora estás viviendo en la ciudad en la que estás viviendo es porque tienes creencias que hacen que te quedes ahí (estoy cerca de mi familia, tengo mi trabajo aquí, estoy pagando una hipoteca, me gusta el clima…) Todas estas semillas han hecho que te quedes ahí en esa ciudad. Son más fuertes que otras que existen como alternativa.

Lo mismo; si eres una persona sociable es porque tienes la creencia (aunque no seas consciente) de que lo eres. Sin darte cuenta te lo dices a tí mism@ y a los demás. Te consideras una persona sociable inconcientemente o conscientemente porque con los actos le estás diciendo a tu cuerpo y mente que lo eres y si además es algo que reafirmas cuando te autodefines ante los demás la creencia se multiplica y además se hace todavía más fuerte. Es decir, esas semillas se materializan con actos del tipo;  hablas y disfrutas estando rodead@ de otras personas, compartes tus emociones e ideas en grupo, sales para compartir experiencias…

Si hay una flor que se ve (resultados: afino al cantar), debajo hay una semilla (creencia: soy capaz de afinar) que no se ve, pero fue de ahí de donde creció la flor.

 

3. Input/Output

Este último apartado lo he llamado Input y Output porque ambas son igual de importantes, van de la mano. La una sin la otra perderían significado.

A. Input: Falta de ensayo

cantar-ducha

Camaron, Sinatra, Lennon, Jagger, Hendrix… Todos ellos ensayaban. No me refiero sólo a un ensayo formal en un local de ensayo. Es decir, cantaban fuera del local de ensayo; en el coche, en el baño, en casa, en el estudio de grabación, en los conciertos, por la calle…

Es decir, si desafinas es porque te falta practica, como en todo lo que no nos sale lo bien que nos gustaria: falta de practica. La famosa regla de las 10 mil horas (búscala en google). Lo bueno es que no hacen falta tantas horas para afinar medianamente bien.

Solución:

Tú puedes hacer lo mismo que los que ya están cantando y afinando. Nada te lo impide. Tienes una voz las 24 horas del día. Ensaya una canción en concreto o varias canciones, practica aunque sea canturreando las canciones que escuchas en la radio, no dejes que nadie te juzgue, evita que eso te influya, sigue cantando! Observa, ve videos de cantantes que te gustan, modélalos, imítalos. ¡Canta!

 

B. Output: Seguridad y Concentración

concentración

Dos de los motivos por los que desafinamos es la falta de concentración y la falta de seguridad. Si perdemos a alguno de estos dos aliados estamos perdid@s!

En el día a día estamos enfrascados en nuestra mente en nuestros quehaceres, estrés… Por eso te voy a dar cuanto antes algunas posibles soluciones.

Solución:

Parece que no, pero la concentración y la seguridad en un@ mism@ tienen puntos de conexión muy fuertes. En mis clases enseño lo importante que es el uso de la respiración diafragmática no sólo porque nos ayuda técnicamente a cantar con más potencia sin cansarnos ni dañarnos la garganta, sino también porque nos ayuda a relajarnos y por tanto conseguir un mayor control en la concentración de nuestro propio cuerpo.

Pronto me extenderé más en este apartado. Mientras tanto; concéntrate en tu cuerpo, en dónde tienes las manos, el culo, la espalda, los pies, siente el peso de tu cuerpo cayendo sobre la planta de tus pies mientras estás de pié o el culo si estás sentad@. Asocia la melodía a una sensación, color, movimiento, imagen, linea…

Normalmente, para ir cogiendo confianza en las clases solemos cantar “gritando” para ahuyentar a los fantasmas del ridículo. Cual viking@s, roman@s, guerrer@s, animaloides… Subimos el volumen y fundimos nuestras voces.

También usamos la técnica del borracho: cantar como si estuviésemos borrachos uniendo, arrastrando nota con nota para no perdernos.

Ya te digo, este último apartado requiere de un propio artículo en el que poder extenderme y explicar al detalle cómo lo hacemos en las clases y talleres.

 

Recuerda que si quieres recibir novedades de última hora no dudes en seguirme en mis redes sociales. Dale a los iconos que hay abajo.

¡Hasta el próximo post!

Alejandro.

www.GuitarrayCanto.com

 

– Sígueme en Facebook, Twitter y YouTube:

(haz click sobre la imagen):

facebooktwitteryoutube-drawing

 

– Apúntate a mi newsletter y recibe noticias, tutoriales y material gratuito en tu mail cada semana (sin Spam!).

(haz click sobre la imagen):

newsletter sidebar

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *