Testimonios

 

Belén Sanz (Madrid), Politóloga

Hace años llegó a mi vida una guitarra que durante mucho tiempo tuvo mil usos como juguete y atrezzo y hasta ese momento no había servido como un instrumento musical. Dicen que las crisis siempre suponen una oportunidad y mi crisis de los 40 se la dio a aquella guitarra. Siempre había querido tocar y cantar y era hora de empezar.

Mi mejor amiga y google encontraron a Alejandro y Guitarra y Canto. Perfecto lugar y hora. Vamos bien. Pero seguro que hay  que saber solfeo  ¿y empezaremos por punteos y cosas así? ¿Cuánto tiempo tardaré en empezar a tocar y cantar? Para todos parece muy fácil, pero ¿yo podré? 

Desde el primer día las dudas se eliminan: no hace falta saber solfeo porque empiezas por acordes muy básicos desde la imitación más elemental. Un buen día, tras casi un mes de clase y algunas horas de práctica, empecé a tocar y cantar. Así que la respuesta es sí, claro que se puede.

Entonces, ¿qué es lo que obra semejante milagro? ¿Qué ha pasado para que en un año haya pasado de no saber qué cuerda iba con qué clavija para afinar y ahora tenga un pequeño repertorio para tocar y cantar? Pues para mí la clave está en las clases con tres elementos. El primero es el propio método basado más en la práctica que en teorizaciones musicales, aunque a veces son inevitables, pero mínimas. El segundo es la elección de las canciones a trabajar: canciones que conoces porque casi todas forman parte de la banda sonora de tu vida, y el último y más importante, confianza en que serás capaz de lograrlo y de ser indulgente contigo mismo en el caso de que no lo logres en el primer intento. No hay prisa, serás capaz, solo es una cuestión de tiempo y práctica.

Esta es una enseñanza fundamental en los que tenemos cierta intolerancia a la frustración. Es mi caso, me enfado mucho conmigo misma cuando algo no lo consigo y ante esto, mi reacción natural es abandonar. Esta vez no, es una cuestión de tiempo y ensayo me repetía a mí misma, ya te saldrá me decía Alejandro.

Muchos pensaran que esto también lo puedes lograr con tutoriales y otros materiales que hay en internet. No digo que no, desde luego no ha sido mi caso. Las clases te dan la oportunidad de encontrar el momento y el lugar para compartir con gente que se está introduciendo o perfeccionando. Las clases ofrecen el espacio necesario para manejar la frustración que supone el no avanzar y asumir que no estás solo en ese aprendizaje porque Alejandro y tus compañeros te llevan de la mano.

Belén Sanz
 
 
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